MONASTERIO BENEDICTINO DE SANTA BRIGIDA


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Información

HOSPEDERIA



HOSPEDERÍA DEL MONASTERIO DE LA SANTISIMA TRINIDAD

Teléfono de contacto: 928-641141 de (10:00 a 18:00) o enviando un email en la zona de Hospedería. El Hermano Hospedero se encargará de responderle lo más rápido posible.

Si desea pasar unos días en nuestra hospedería tiene esas dos formas de contacto, email y teléfono. Le recomendamos que se pongan en contacto con nosotros por email, pues nuestro horario nos impide estar atentos al teléfono como debiéramos y atenderlos con la rapidez debida.
Recuerde: Póngase en contacto por e-mail antes de llamarnos por teléfono.

IMPORTANTE: Quien quiera venir a nuestra hospedería ha de tener en cuenta que viene a una hospedería monástica y no a un hotel. La hospedería es una parte del monasterio y es importante respetar y guardar el ambiente de SILENCIO que reina en la casa de Dios (San Benito llama así al monasterio en varias partes de la Santa Regla: Capítulo XXXI, 19; Capítulo LII, 22; Capítulo LXIV, 5)

HORARIO DE ACOGIDA

DE 10:00 A 13:00 Y 16:30 HASTA 19:00


FINALIDAD DE LA HOSPEDERIA

El fin de nuestra hospedería es el encuentro del monje con Cristo, es decir, el huésped. Nuestro Padre San Benito nos manda recibirles como al mismo Cristo a nuestros hermanos en la fe, a los peregrinos y a todos aquellos que necesiten de la hospedería. Nuestra servicio, como hijos de la Iglesia, es proporcionar al hombre y mujer de hoy un espacio de paz, silencio, sosiego, un clima apropiado para el estudio y la reflexión y, sobre todo tenga en cuenta a donde viene, un lugar de encuentro entre Dios y el hombre.



De la Santa Regla de Nuestro Padre San Benito


LIII. LA ACOGIDA DE LOS HUÉSPEDES
1 A todos los huéspedes que se presenten en el monasterio ha de acogérseles como a
Cristo, porque él lo dirá un día: «Era peregrino, y me hospedasteis». 2 A todos se les
tributará el mismo honor, «sobre todo a los hermanos en la fe» y a los extranjeros 3 Una
vez que ha sido anunciada la llegada de un huésped, irán a su encuentro el superior y los
hermanos con todas las delicadezas de la caridad. 4 Lo primero que harán es orar juntos,
y así darse mutuamente el abrazo de la paz. 5 Este ósculo de paz no debe darse sino
después de haber orado, para evitar los engaños diabólicos.
6 Hasta en la manera de saludarles deben mostrar la mayor humildad a los huéspedes
que acogen y a los que despidan; 7 con la cabeza inclinada, postrado el cuerpo en tierra,
adorarán en ellos a Cristo, a quien reciben. 8 Una vez acogidos los huéspedes, se les
llevará a orar, y después el superior o aquel a quien mandare se sentará con ellos. 9 Para
su edificación leerán ante el huésped la ley divina, y luego se le obsequiará con todos
los signos de la más humana hospitalidad. 10 El superior romperá el ayuno para agasajar
al huésped, a no ser que coincida con un día de ayuno mayor que no puede violarse; 11
pero los hermanos proseguirán guardando los ayunos de costumbre. 12 El abad dará
aguamanos a los huéspedes, 13 y tanto él como la comunidad entera lavarán los pies a
todos los huéspedes, 14 Al terminar de lavárselos, dirán este verso: «Hemos recibido,
¡oh Dios!, tu misericordia en medio de tu templo».
15 Pero, sobre todo, se les dará una acogida especial a los pobres y extranjeros,
colmándoles de atenciones, porque en ellos se recibe a Cristo de una manera particular;
pues el respeto que imponen los ricos, ya de suyo obliga a honrarles.
16 Haya una cocina distinta para el abad y los huéspedes, con el fin de que, cuando
lleguen los huéspedes, que nunca faltan en el monasterio y pueden presentarse a
cualquier hora, no perturben a los hermanos. 17 Cada año se encargarán de esa cocina
dos hermanos que cumplan bien ese oficio. 18 Y, cuando lo necesiten, se les
proporcionará ayudantes, para que presten sus servicios sin murmurar; pero, cuando
estén allí menos ocupados, saldrán a trabajar en lo que se les indique. 19 Y esta norma se
ha de seguir en estos y en todos los demás servicios del monasterio: 20 cuando necesiten
que se les ayude, se les dará ayudantes; pero, cuando estén libres, obedecerán en lo que
se les mande.
21 La hospedería se le confiará a un hermano cuya alma esté poseída por el temor de
Dios. 22 En ella debe haber suficientes camas preparadas. Y esté siempre administrada
la casa de Dios prudentemente por personas prudentes.
23 Quien no esté autorizado para ello no tendrá relación alguna con los huéspedes, ni
hablará con ellos. 24 Pero, si se encuentra con ellos o les ve, salúdeles con humildad,
como hemos dicho; pídales la bendición y siga su camino, diciéndoles que no le está
permitido hablar con los huéspedes.




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