MONASTERIO BENEDICTINO DE SANTA BRIGIDA


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Oficio Divino

VIDA MONÁSTICA


OFICIO DEL MONJE


¿Qué es rezar? La oración es la elevación del alma a Dios o la petición al Señor de bienes conformes a su voluntad. La oración es siempre un don de Dios que sale al encuentro del hombre. La oración cristiana es relación personal y viva de los hijos de Dios con su Padre infinitamente bueno, con su Hijo Jesucristo y con el Espíritu Santo, que habita en sus corazones (Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, 534)

¿Qué es eso de liturgia? La liturgia es la acción sacerdotal de Jesucristo, continuada en y por la Iglesia, bajo la acción del Espíritu Santo, por medio de unos símbolos o signos sensibles y eficaces que dan gloria a Dios y transmiten la salvación a los hombres.




¿Cómo es la jornada del monje? Jornada del monje: El Oficio de las Horas

Las Horas es una manera de hablar, porque los Oficios no duran siempre la hora. Las Horas del Oficio son el desarrollo del misterio de Cristo en la liturgia y en su Iglesia santificando el tiempo del hombre. Las Horas del Opus Dei (Obra de Dios, Oficio Divino) no son simple intervalos que jalonan el tiempo cósmico ( que los griegos llamaban ``chronos´´), sino espacios que el culto convierte oportunamente en momentos de la historia de la salvación (esto es, en ``kairoi) y que nos permiten acceder a Dios.

El tiempo del hombre es Kronos (tiempo que se consume) pero al participar de la liturgia, al entrar Dios en nuestro tiempo, nuestro tiempo se convierte en tiempo de gracia y eternidad, en Kairós.




El Oficio de las Horas se divide en:


Vigilias: Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo (Salmo 62) Es el Oficio que nos define como monjes. Este es uno de los sellos del monje, la vigilancia. El monje es el centinela del Misterio; ¡Escucha! Tus centinelas levantan la voz, gritan todos juntos de alegría, porque ellos ven con sus propios ojos el regreso del Señor a Sión (Isaías 52:8). El monje encarna la vigilancia de la Iglesia que, como esposa, anhela la vuelta de su Señor. Mientras todos duermen, el monje, uniéndose a la oración de Cristo, sol que nace de lo alto (Lc 1, 67-79), disipa las tinieblas.

Laudes: Al igual que la Creación canta a su Señor a la salida del sol, los monjes alaban al Señor por el don que nos hace de un nuevo día, pues somos conscientes de que la paciencia de Dios es nuestra salvación (2 Pedro 3:15). Los monjes dedicamos este tiempo para hacer memoria de la resurrección de Cristo, para la alabanza y para ofrecer a Dios las primicias del día.

Tercia: La venida del Espíritu Santo

Sexta: Momento de la Crucifixión

Nona: Hora de la muerte del Señor


Vísperas: Cuando la Creación se recoge a la caída del sol los monjes vamos de nuevo al coro a alabar a Dios; el Señor se queda con nosotros pues la tarde va cayendo y, con su ayuda, mantenemos la lámpara de la oración encendida. En la oración de Vísperas vamos al Señor y, como siervos inútiles que han hecho lo que tenían que hacer, nos unimos a Nuestra Madre María para proclamar que el Señor ha estado grande con nosotros.

Completas: Es la última oración del día que hacemos los monjes antes de retirarnos a la soledad de nuestras celdas. En la oración de Completas damos gracias a Dios por el día que termina, le pedimos perdón por nuestras faltas de amor hacia Él e imitamos a Cristo que reposó en el sepulcro para resucitar con Él al clarear el día. La Creación entera yace ya en tinieblas, pero la luz de Cristo permanece encendida en nuestros corazones y así la Escritura Santa vuelve a cumplirse cuando dice: Ya no necesitarán luz de lámpara o de sol... Terminamos el día como lo empezamos, en manos de Dios e invocando a la Santísima Virgen y ,si Él quiere, lo comenzaremos de igual manera.


¿Por qué rezan tanto los monjes? El monje anhela la oración, el trato con Dios, más que el aire para respirar. El trato con Dios, con el Amado, nos fortalece, nos ayuda a seguir caminando, a ``respirar´´ para poder vivir. Para el monje, como para cualquier cristiano, la oración es muy importante, pues la oración es hablar con Dios y escuchar lo que nos dice, si esto no fuera así ¿cómo podriamos decirnos cristianos no conociendo a Cristo?, ¿cómo podríamos dar testimonio de Alguien que no conocemos?

¿Es importante la oración para el mundo? Importantísima. La oración sostiene el mundo. La oración litúrgica sostiene al mundo porque es la actualización de la oración de Cristo ante el Padre.

La creación entera tiene como objetivo y centro a Jesucristo. Jesucristo mantiene con su mediación la creación, el mundo, la humanidad. Cristo es mediador ante el Padre por nosotros, la liturgia es la oración de Cristo y, nosotros, al participar de esa oración de Cristo nos unimos a Él, pues somos la Iglesia de Cristo, somos Cristo. Esta es una verdad inamovible que no depende de consenso alguno, de gusto o aceptación, es verdad en sí misma.


¿Son delegados de la Iglesia para orar o son Iglesia orante? Al igual que en un trozo de pan consagrado está todo el cuerpo de Cristo, en este pedazo de Iglesia que es el monasterio está la Iglesia entera cuando oramos, vivimos la caridad que nos une y proclamamos la fe que nos salva.

¿Realmente Dios escucha? La Iglesia de Cristo se sabe siempre escuchada, sabemos que Dios siempre nos escucha porque Jesús prometió que lo que le pidamos al Padre en su nombre nos lo concedería.

Pero hay veces que no escucha…: Dios siempre escucha nuestra oración, ello no quiere decir que todo lo que pidamos nos lo conceda y esto se puede deber, como dice San Agustín, a que lo que hemos pedido no lo hemos pedido con fe o que lo que pedimos no nos conviene.



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